A Través del espejo / Cuento de Héctor Medina Castañeda

Publicado: abril 23, 2007 en Gabriel Arturo Castro

El reflejo del rostro de Bibiana ante el espejo queda encerrado. La huella de los años (tan sólo treinta) ha marcado su frente de arrugas largas y atormentadas. Contempla su nariz, la boca, sus ojos, sus orejas, sus pómulos y sus manos con tal ahínco como si jamás se hubiera visto, extrañada de toda una evolución animal. Se pasa las manos por la cara. La noche la exhorta a dormir, alza sus cobijas, cubriéndola y apagando la luz, y hace que el cuarto expire el aire viciado del día.
La mañana siente un dolor fuerte. Lo primero que hace Bibiana es observar su rostro al espejo, siente que la noche anterior no le ha alcanzado para contemplarse. Su cara se refleja; se pasa las manos por ella pero no la siente, como si hubiera pasado un trozo de metal. Limpia el espejo, se le escucha una súplica a ese universo aparente y vanidoso. En la noche se pasa de nuevo las manos pero tampoco lo siente. Ahora sus manos, insensibles, con las que ha acariciado y sentido la materia, no le responden. La noche la acuesta de nuevo.
La mañana se expresa en todos los idiomas. El espejo observa a Bibiana abrir sus ojos y batir sus manos; no puede bostezar, hablar ni gritar, simplemente su boca, de labios delgados y pequeña ha desaparecido; quizás, ahora está en su mente. Se queda todo el día en la cama, escucha lo que dicen otras personas en la calle, a ver el universo abierto porque el cerrado se lo niega todo (está segura que el espejo la engaña, no puede ser realidad. “Ahí no hay razón, yo no creo en lo metafísico”, piensa). Ya no tiene su boca, la que ha probado los más ricos manjares, la que ha politizado, opinado, besado. Espera que la noche la doblegue, y duerme.
La mañana escucha el inmenso ruido de la tierra. Sus pómulos ahora llegan donde empieza el cabello. Un pájaro se posa en la ventana pero no escucha su canto. Al mirar al espejo sus orejas flácidas se han vuelto polvo; remueve los cajones de la ropa, ¡debajo de los colchones! para ver si allí estaban sus orejas pero no ve nada. El sonido físico se expande por toda la tierra; pero el metafísico se diluye en su cuerpo. Con sus oídos ha gozado de la música. Se mira por última vez al espejo y le parece tener en su cuerpo una caja con ojos y nariz. “Será lo único que me quede”, piensa, al poner su cabeza en la almohada.
La mañana huele la basura putrefacta y los aromas más agradables. Bibiana no respira. Va al espejo y su nariz respingona no está. Se desespera (pero cómo vivía si ya no respiraba, piensa, o, sigue insistiendo, no confía en el espejo. Olisquea la madera, los zapatos, los dulces pero no los captura; de pronto; de pronto su nariz ha quedado en otra parte de su cuerpo. Simplemente ve el mundo cómo se satisface: la gente saborea y huele, siente, besa y ella no cabe allí. Los ojos allí quedan, está segura; la naturaleza no le negaría el sentido más importante. Con la vista podría adquirir conocimiento observando, podría imaginar el olor de lo delicioso, escuchar algo, sentir, hablar, ver e imaginar, sería fácil. Viviría a medias pero feliz; la imaginación sería la otra parte. Duerme al llegar la noche.
La mañana contempla todo el planeta tierra. La brisa trae al cuarto de Bibiana todo el mundo. Al levantarse, se siente dentro de una caja (ahora su rostro era una figura geométrica sin conocer, piensa). Busca en el vacío un objeto con qué romper el espejo. Imagina que ha cogido uno de vidrio y lo ha tirado por simple intuición (¿Lo ha roto?). El vacío empieza a dar vueltas, como si se formara un huracán en el espacio exterior. Ahora desaparece su pensamiento, el vacío se ha quedado en las inmediaciones del antes del Big Bang. Flota y crece su extensión; el mundo se diluye. Definitivamente sube al espacio porque al brillar la luz solar todo su rostro se refleja en él.


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comentarios
  1. Héctor Fabio Medina Castañeda, escritor tolimense, nacido en Ibagué el 13 de Julio de 1984, es el mejor escritor de estos tiempos para mi, no solo por que soy su esposa, sino por que conozco su obra, esperen noticias de esta promesa de la literatura tolimense.

    A mi amado esposo, le auguro éxitos totales en su carrera en el mundo de la literatura y de todo lo que emprenda…

  2. Héctor no solo escribe cuentos y novelas, tambien escribe notas periodisticas en medios masivos de comunicacion, les comparto este articulo que escribio para el tiempo en la separata tolima. Espero comentarios.Gracias.

    Opinión /¿Será Necesario El Tercer Canal?
    El rating que se disputan los canales colombianos es alto, proporcionándole al televidente una variedad de programas los cuales puede hacer con ellos lo que quiera: verlos, cambiarlos o simplemente apagar el televisor. Pero el problema es que la gente suele no tener capacidad de análisis y crítica y no se cercioran de qué es lo que ven y qué es lo verdaderamente interesante. Veamos. RCN nos brinda una buena variedad de programación informativa y es importante en ese sentido, sus noticieros se han destacado por veracidad (aunque amarillistas en ocasiones) y por tener un buen grupo de periodistas altamente calificado; y es quizás por lo único bueno, porque en cuestión de novelas se han dedicado a desprestigiar la realidad del país con los narcotraficantes, aprovechan escándalos como lo de las pirámides y la guaca de los soldados para hacerle ver al mundo lo que pasa en Colombia; las novelas son de baja factura, con el mismo formato y libretos traídos de los cabellos (como decía el desaparecido escritor tolimense César Pérez). En realities shows ni se diga, se dedican a fabricar cantantes y a poner en ridículo a unas personas que simplemente tienen deseos de cantar o se creen, y, claro, la gente cae por salir ante una pantalla. Por el lado de Caracol me gusta que no tienen necesidad de una audiencia, simplemente se dedican a presentar unas noticias veraces, un poco más centrados en lo internacional y con un poco más de poder en países europeos; no hacen énfasis en premios de teleaudiencia como RCN que se dedica a mostrar las preferencias de la gente a través de una revista; las novelas, más internacionalizadas; pero a la hora de producción colombiana caen en el mismo pecado que RCN, el mismo formato y libretos, pero no se dedican a mostrar la realidad del país ( aunque ahora lo hacen con una sola), y eso se le abona. Y a los realities shows se le puede aplicar la misma crítica. ¿Será necesario un tercer canal? para qué, para que se haga mella en una realidad que le gusta a la gente, para que hagan realities shows donde se dediquen a mostrar las debilidades de la gente y así apostarle a una teleaudiencia carente de entretenimiento e información para unos pocos. No, señores, no se dediquen a fabricar el mismo juego para el colombiano falto de autocrítica e incapaz de ver más allá de las narices. Si sacan adelante el proyecto de este canal que sea para demostrarle a los otros dos que se puede hacer televisión de calidad, que nos brinde una justa crítica del país y así la gente pueda saber lo que es bueno y escojer a su juicio. Héctor Fabio Medina Castañeda Estudiante universitario INVITADO

    Publicación
    eltiempo.com
    Sección
    Nación
    Fecha de publicación
    28 de enero de 2010
    Autor
    Volver arriba

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