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Por ANTONIO ACEVEDO LINARES *

El poeta santandereano Hernán Vargascarreño nació en Zapatoca en 1960. Licenciado en Idiomas de la Universidad Industrial de Santander, vive desde hace tres lustros en Santa Marta donde lidera una labor regional y nacional por la difusión de la poesía y de la lectura. Creó en 1991 el grupo Poetas al Exilio, y desde entonces mantiene el programa Poesía Mar Abierto, lo que ha permitido la presencia en la ciudad de Santa Marta de más de cien poetas de Colombia y del mundo. Durante cinco años mantuvo la Biblioteca de Poesía Oscar Delgado, proyecto personal que lideró la formación de muchos lectores. Su poesía, entre otros temas, es el canto a la casa de la infancia, los trenes, la poesía, la vida, la hermana, el hermano, el padre, la abuela, la evocación de Emily y una diatriba contra un pequeño diccionario Larousse. El poeta viene a vivir y en su poesía lo escribe.

A la vida vine a vivir

pero no me la hagan tan difícil

que tengo pocas fuerzas

y estos tiempos son realmente precarios.

Abran paso. No estorben, no malquisten.

Déjenme alucinar con el horizonte de los sueños

y no metan zancadilla solo por envidia,

que soy yo quien debo gozar

mis propias alegrías y mis intimas tristezas.

Miren que la vida regala poco

y todo lo cobra generalmente por adelantado

Abran paso. No estorben. No jodan.

A la vida vine a vivir.

(Fragmento del poema A la vida vine a vivir)

El oficio de poeta y traductor, la actividad cultural y la docencia son sus campos de acción y ha publicado los siguientes libros de poesía: Plural, 1993. País íntimo, Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos, 2000. Almenas del tiempo, traducción de noventa y nueve poemas de Edgar Lee Masters, 2003. Autor de la célebre Antología de Spoon River, publicado en 1915. Entre sus libros inéditos se cuentan: Un sol negro para Antínoo, escrito a partir de la lectura de la novela Memorias de Adriano, de Yourcenar. Esta entrevista se realizó vía internet con el poeta desde Santa Marta frente al mar.

¿Cómo se inició en la poesía?

Creo, ahora que acudo a la memoria, esa mujer avezada en olvidos, que el inicio en la poesía fue algo tardío y supremamente asombroso; tardío para mí porque fue a inicios de la década de los ochenta, y asombroso porque lo hice a través de unos textos de Emily Dickinson; es más, recuerdo el lugar: el tercer piso de la biblioteca de la Universidad Industrial de Santander, de donde egresé. Ese asombro con los textos de Emily, extrañamente, aparece cada vez que acudo a sus poemas. Nunca han dejado de vulnerarme. Pero se necesitaron unos diez años más para empezar a estructurar mi primer libro, Plural, el cual salió finalmente en 1993. Desde entonces la poesía y yo no nos hemos abandonado.

¿Qué representa en su vida la poesía?

¿Qué representa para usted la tierra? ¿Y para usted el trigo? ¿Y para usted los árboles? Serían preguntas que fácilmente nos podrían responder un campesino, un panadero y un carpintero, respectivamente. Pero ocurre algo que desestabiliza a un poeta cuando lo interrogan sobre la poesía. Pues bien, yo diría como esos hombres trabajadores cada uno en una profesión humana y esencial, que la poesía es para mí mi oficio. Oficio con el que no se sobrevive, pero por el cual se vive. Es la poesía la que invade al poeta, y lo elige como su intermediario, por lo tanto uno es su obrero, su oficiante. Por la poesía veo y siento el mundo de una forma e interactúo con la vida de acuerdo a esa relación que establezco con ella. Guerreo y amo, observo y sueño siguiendo los senderos de la poesía. Creo incluso que es un estado de inconsciencia plena el hecho de asumir la vida a través de la poesía.

¿Cómo es su método creador para escribir un poema?

Simplemente, no hay método. Ese es el método. A veces uno logra recordar cómo escribió tal poema, recuerda su proceso, la fuerza que lo impulsó, el tiempo que le tomó darle cuerpo y alma, el afecto que le guarda y la forma como lo asumen los lectores. Pero ese método solo funcionó para un poema, para ese poema específico. Así que cada vez que se escribe un poema, el método, su proceso, cambia. Y el primer sorprendido es su creador.

¿Los poetas de las generaciones anteriores han influido en su poesía? ¿Quiénes?

Si decir quienes son mis poetas preferidos es aceptar que son únicamente ellos los que han influido en mi poesía, sería un despropósito y una descortesía. Y como no he perdido esa calidad de crudeza y sinceridad que marca a la raza de mi pueblo santandereano, quiero ser claro en mi respuesta, ante todo para no ser injusto. Hace apenas una semana, ahora a mis cuarenta y cinco años, descubrí quién era el autor de un mínimo poema que conservo vivísimo en mi memoria, y el cual leí tal vez cuando tenía unos diez años: “Por el río Paraná/ viene navegando un piojo/ con un lunar en el ojo/ y una flor en el ojal.”

Y recuerdo también el gracioso dibujo que lo acompañaba en ese libro que hace parte de una enciclopedia para niños, enciclopedia que mi hermano Carlos Arturo, el lector de la casa, solo pudo comprar hasta su tercer tomo. Antes de salir de la adolescencia, mi hermano, que es un hombre mucho más bueno de lo que yo puedo ser, le obsequió a un sobrinito los tres tomos, y a mí me quedó un sabor acre de envidia que nunca pude entender. Después la poesía me lo aclaró todo. Era mi gusto inconsciente por ella lo que me llevó a sentirme desplazado e ignorado por mi hermano al haberle obsequiado a mi pequeño sobrino esos libros que yo tanto quería. Nunca me volví a tropezar con esa enciclopedia, nunca hasta hace un mes, cuando la vi arrumada y destartalada en un estante de una sicóloga. Sin permiso de su dueña tomé los libros y los acaricié, retorné a mi niñez, y con cierta paciencia temerosa me di a la tarea de buscar el dibujo del piojo. Cual fue mi sorpresa al ver que el autor de esos cuatro versos era nada menos y nada más que el humanista de América, el mexicano Alfonso Reyes.

Treinta y cinco años después vengo a entender por qué ese libro me atrapó tanto en la niñez. Y no solo está Alfonso Reyes, hay poemas y canciones de otros autores como García Lorca, Lope de Vega, Rafael Alberti, Machado, Gloria Fuertes, entre muchos otros. Así que mi respuesta es muy amplia: todos los poetas que he leído en mi vida han influido en mi propia obra poética; y no solo los poetas, también los narradores, los pintores y directores de cine, los dramaturgos, todos ellos han ido moldeando con sus obras al poeta que se asiló en mí ser. Ahora bien, si me preguntan cuáles son mis poetas preferidos, puedo hacer una pequeña lista. Colombianos: Silva, Giovanni Quessep, Meira Delmar. Latinoamericanos: Eugenio Montejo, Antón Arrufat, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Alejandra Pizarnik. Norteamericanos: Emily Dickinson y Edgar Lee Masters. Europeos: Kavafis, Cernuda y Reverdy. De otros lares: Kabir y Khayyam y los pocos poetas chinos que conocemos al castellano. En cuanto a narradores hay tres que marcaron mi rumbo: Virginia Wolf, Alejo Carpentier y Marguerite Yourcenar. Y si me piden que elija un libro, uno solo, me quedo fervorosamente con La Ilíada. Y si me dan permiso de elegir un segundo, le echo mano al Quijote y que me perdone Cervantes por elegir primero a Homero.

¿Qué piensa de las vanguardias poéticas?

Que han sido esenciales para renovar la manera de ver y asumir el arte, pero no han sido indispensables para hacer crecer la poesía, la que siempre ha existido con o sin vanguardias. Ese tema prefiero dejárselo a los críticos literarios, que saben enredar y destrozarlo todo inteligentemente.

¿Cuáles son los temas más recurrentes en su poesía?

Creo que tal vez el tiempo, la evocación de lo perdido, un poco el amor y mucho

más la muerte.

¿Cree que vale la pena escribir poesía en estos tiempos de miseria y

asesinos?

El tiempo de los asesinos y de las miserias ha sido siempre; esa es la condición natural del ser humano. No veo muchas diferencias entre la época que nos tocó vivir y las pasadas. Dice Ciorán que en lo único en que la humanidad ha avanzado es en la higiene. Es decir, que ahora matamos con más pulcritud. Los artistas siempre han tenido que crear en medio del caos, ya sean estas angustias terrenales o individuales. Y como el arte no precisa pedir permiso a nada ni a nadie para ser, seguimos creando en medio del infierno. El arte, a diferencia de las políticas predadoras, siempre ha tenido su razón transparente de ser: develar el espíritu de nosotros los mortales. Y eso lo seguiremos haciendo tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz. Alguien tiene que señalar a los asesinos.

¿Qué opinión le merece la frase de Adorno, de que después de Auschwitz es inmoral escribir poesía?

La capacidad que tenemos los seres humanos para olvidarnos pronto de las grandes desgracias terrenales, como Auschwitz, nos permite continuar a pesar de todo. Es un mecanismo de defensa del ser humano. No estoy de acuerdo con Adorno. De ser así, el arte se habría detenido mucho antes de Auschwitz, siglos, siglos antes.

¿Se siente usted feliz por lo que ha escrito hasta ahora como poeta?

Partamos de que la felicidad no existe. Existen pequeños momentos, ínfimos momentos de felicidad. El dolor de vivir y sentir el universo no nos deja ser felices, y mucho menos a los artistas. Son felices los imbéciles, los que no pueden razonar. Más que feliz, me siento agradecido con los dioses buenos y malos que me han permitido escribir unos buenos poemas. Y por lo único que quisiera alcanzar la vejez, sería para poder escribir mejor, para ver consolidada una obra en torno a mis expectativas, casi todas aterradoras, para alcanzar la muerte sabiendo que hube saboreado la vida.

¿Qué significa para usted ser poeta?

Ser poeta es simplemente ser un hombre que puede ver más allá de donde todos ven. Por lo demás, somos iguales a la gran masa: muchos defectos, pocas cualidades, temerosos, infelices, míseros, caníbales, y afortunadamente, mortales.

Al poeta Hernán Vargascarreño se le puede ver a la orilla del mar caminando bajo las palmeras en la ciudad samaria del Caribe y a la consagración de su oficio literario ha obtenido los siguientes premios: Segundo puesto en el Concurso de relatos infantiles en Lengua Castellana Moscú, 1991. Premio Nacional Literatura del Caribe, modalidad poesía, 1993. Beca de Creación Literaria del Ministerio de Cultura, 1999. Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos, Cali, 2000. Segundo finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá IDCT, 2002. Premio Nacional de Poesía sin banderas de la Casa de Poesía Silva de Bogotá, 2003. Su obra ha sido parcialmente traducida y publicada en inglés. Es editor de la revista de poesía Exilio, una publicación de la Fundación Poetas al Exilio, donde ha publicado poetas de las distintas regiones del país como Omar Ortiz, Rómulo Bustos, Tallulah Flores, Nora Carbonell, Luis Mizar, Herbert Protzkar, Julián Malatesta, y poetas cubanos como Jorge Iglesias y Noelia Frómeta, y también la poesía de los poetas wayúu como Vito Apushana.

ASUNTOS DE CASA

Por HERNÁN VARGASCARREÑO

1

Primero fue una luz. La luz era un sueño.

El sueño una mujer y un hombre que se amaban.

Así, creció la casa.

2

Un día hubo humo en su chimenea.

Y niños iluminados de algarabías.

Un perro y un gato que siempre se peleaban.

Y un hombre sudoroso que llegaba a la seis

todos los viernes por la noche.

Había que oler entonces el amor

emanando por sus ventanas.

3

La casa acostumbró a sus habitantes.

Poco gustaba de visitas, a no ser que fueran

pájaros o aguaceros.

Nunca conoció otra semejante. Lo más cercano

siempre fue la casa del perro o el establo de

las vacas. Por eso era perdonable cierta

altivez que lucia en las mañanas

cuando alardeaban sus contornos.

4

Tuvo enfermedades como todo el mundo

pero siempre hubo alguien atento a sus dolencias:

ajustarle una puerta, cambiarle unas tejas,

remozarle sus colores, obsequiarle macetas nuevas,

esos cuidados menores que uno necesita

para poder volverse viejo.

5

Los muchachos crecieron y buscaron su destino.

Así la casa se acomodó sus primeras canas.

Madre y padre lucieron sus canas

y desgarraban el silencio en sus mecedoras.

Arriba, las estrellas y la luna, puntuales,

atestiguaban la reciedumbre de la casa

plateando sus testaduras paredes.

6

Un día ya no hubo más padre ni madre.

Y en la colina, se cavó para los muertos otra casa,

esa pariente subterránea avezada en olvidos.

7

De eso ya hace muchos años

cuando la casa vivía y aún no se había tendido

en su propio sueño.

Aquí pueden ver sus huesos a ras de tierra.

Su esqueleto demarcado entre yerbas y malvas,

nada más que pobre señales de un monstruo abatido

resistiendo a duras penas las ultimas cicatrices

de su memoria.

Del libro País intimo, 2003.

* Poeta y Sociólogo. Ha publicado los libros de poesía: Arte erótica, 1988.Los girasoles de Van Gogh, (Antología poética, 1980-1999) Vol 1, 1999. Atlántica, (Antología poética, 1980-2004) Vol 2, 2004. Su próxima publicación; En el país de las mariposas, (Antología Poética 1980-2005) Vol 3.

LA POESIA Y EL AMOR

Publicado: diciembre 29, 2006 en Antonio Acevedo Linares

Por ANTONIO ACEVEDO LINARES *

Le poème est l, amour réalise du

désir demeure désir.

René Char.

La poesía, como el amor, es un encantamiento. La poesía amorosa es el deseo realizado en la palabra. El hombre es el único animal que ama y recrea en la palabra la emoción, la vivencia y la ternura del amor. En la poesía de amor hay una erótica del lenguaje porque donde hay amor, hay deseo, y donde hay deseo, hay erotismo.

El hombre erotiza el deseo y ese deseo erotizado es lo que la cultura ha denominado amor. El amor es una invención de la cultura, es lo que hemos inventado para sentirnos menos solos, trasciende la animalidad del deseo embelleciendo o ennobleciéndolo a través de la palabra poética, esto es, la poesía. El amor es deseo, que nace con el hombre y luego a través de la cultura es espiritualizado. El amor es el deseo espiritualizado. Cuando un hombre le dice a una mujer, te amo, en realidad lo que esta diciendo es, te deseo. El deseo se ha espiritualizado. En la poesía amorosa, el amor no es solo un estado del corazón, es también un estado de la palabra. El poeta enamora la palabra y en ese proceso de seducción, crea la poesía.

EPIGRAMA

Bajo la especie de una

biblioteca un hombre que

moró por los libros se figuro

el paraíso y una mitología

en la forma de un jardín

con manzanas prohibidas

y hubo quienes como

suntuosos palacios de oro.

En la forma de tu cuerpo

yo me imagino el paraíso.

El poeta recupera el deseo que eterniza en la palabra. En la vida, “el amor es eterno mientras dura,” decía Vinicius de Moraes. En la poesía, el amor es eterno mientras conmueva a los amantes. El amor en la poesía, funda una estética de la palabra. Una sensibilización del lenguaje porque la poesía es la ternura de todas las cosas. La relación entre amor y poesía es una relación tan íntima como la relación entre un hombre y una mujer. Es su evocación. El poeta evoca en la palabra la mujer de sus sueños o el ideal del amor: “Si una mujer comparte mi amor/ mi verso rozara la décima esfera de los cielos concéntricos / Si una mujer desdeña mi amor/ haré de mi tristeza una música/ un alto rió que siga resonando en el tiempo/” escribió amorosamente Borges.

La poesía de amor es la prolongación del cuerpo en la palabra. El cuerpo como extensión de la palabra y la palabra como extensión del cuerpo. El cuerpo y la palabra recreados por la poesía y el deseo, para una poética del cuerpo que haga memoria en la palabra en intento de una poética de la palabra que haga memoria en el cuerpo. Una poética del cuerpo y la palabra como la expresión más genuina de una poesía amorosa y erótica. La poesía del deseo y el deseo de la palabra. El poeta tiene una utopía, que un día el amor sea como la esencia de su palabra mágica y esplendorosa. El poeta cree en el poder de la palabra porque cree en el poder del amor. En el reino de la poesía, el amor da existencia a la palabra. En el reino del amor, la palabra da existencia al deseo.

POETICA

La poesía se escribe

con la propia vida

de quien la sueña

es de quien la trabaja

como la tierra que se siembra

a veces no es de quien la escribe

sino de quien la enamora

la poesía nace desde el fondo

de sí mismo como desde el fondo

de los ojos de una muchacha

no tiene partido pero

a veces se adhiere

a causas perdidas

y se escribe con ternura

como la que tienes

cuando ella te abraza desnuda.

En el amor, la palabra endulza el oído del amor amado. En la poesía, el amor endulza la palabra del poeta alucinado. El amor en la poesía, es la prolongación del amor por la palabra. Un encantamiento de la palabra porque el amor es la poesía de todas las cosas. En el amor, hay una consagración de la palabra, por la vía del deseo. En la poesía, hay una consagración del amor, por la vía de la palabra. En la palabra hay un espíritu. En el amor hay un deseo. El amor es el espíritu de la palabra como la poesía es el espíritu del deseo. El poeta se realiza en la poesía, por la palabra. El que ama se realiza en el amor, por el deseo. En la conjugación de poesía y amor, el amor es el deseo que se realiza en la poesía como la poesía es la palabra que se realiza en el amor. La palabra es un órgano de seducción en el amor. El deseo es la excitación de la palabra en la poesía.

EPIGRAMA

Amo tu deseo cuando

deseas mi cuerpo

como amas mi deseo

cuando deseo tu cuerpo.

Escribir un poema de amor es vivir el amor doblemente. En la mujer que se ama y en la palabra que la sueña. En su espíritu y en su carne. El amor no es solo una metáfora en la poesía. En la poesía el amor se hace sublime.

LABIOS

Tus bellos labios

como la sonrisa de la Gioconda.

Alabados sean en tu cuerpo

como los girasoles de Van Gogh.

Tus bellos labios rojos como los de tu boca

que palpitan bajo tu falda como tu corazón

maravillosos como la torre Eiffel.

El poeta escribe por amor, porque el amor, como la poesía, recordando a Luis Cardoza y Aragón, es la única prueba concreta de la existencia del hombre.

Por ANTONIO ACEVEDO LINARES

MANDAMIENTOS APÓCRIFOS DE LA LEY DE LA POESÍA

1. Amar la palabra por sobre todas las cosas.

2. No escribir en vano su sagrado nombre.

3. Poetizar la palabra en metáforas e imágenes.

4. Honrar lo onírico y lo real.

5. No plagiar.

6. No cometer actos impuros de constricción en poesía.

7. No hurtar versos ajenos.

8. No simular falsos sentimientos ni escribirlos.

9. No desear la poesía de tu prójimo.

10. No codiciar la fama.

VARIACION A JOSÉ EUSTASIO RIVERA

Antes de que me hubiera apasionado

por mujer alguna, jugué mi corazón

al azar y me lo ganó la poesía.

SI ESCRIBES UN POEMA

Si escribes un poema

no olvides que

la poesía no es

un hobby ni un picnic

la poesía te ayuda

a vivir y a soñar un país

perdido entre las

estribaciones de la

guerra o la niebla

no la escribas como un

oficio de fin de invierno

ni como la nostalgia

de la belleza antigua

de las mujeres de los

retratos en blanco y negro

ni como la hierba que

como parásitas crecen en

los despojos de los

trenes abandonados

escríbela con la ternura

infinitas de las cosas

pero no olvides

inevitablemente de

mirar las estrellas.

EROS II

Su boca roja

lo besa con dulzura

que ávida y tierna

con su lengua gozosa

amorosa y deliciosa

lo lame hasta el delirio

que se estremece en el

fondo de su boca carnosa

y como en lava derretido

tibio y espeso lo

absorbe dulcemente

con los ojos cerrados.

POESIA ERES

Poesía que estás

en tu cuerpo

en el oleaje de tu pelo al aire

en tu manera de caminar

haciéndole el amor al viento

en tus ojos con esa mirada honda

poesía en tus besos sobre

mis hombros

en tus abrazos que rodean

mi espalda

poesía que estás

en tu cuerpo

como abiertos tus muslos al infinito.

EROS I

Tus más hermosos

muslos abiertos

descubren como una

dulce fruta jugosa

sobre la hierba sus

labios rojos que se

derriten cuando lames

con la punta de tu lengua

que se sumerge en lo más

húmedo y profundo de

sus prodigiosos muslos

abiertos en el maravilloso

nacimiento del mundo

que penetras hasta

el fondo de su carne.

* Poeta y Sociólogo. Ha publicado: .Arte erótica, 1988. Los girasoles de Van Gogh. Antología poética (1980- 1999) 1.999, Vol 1. CD, Poesía de viva voz, 2004. Atlántica, Antología poética (1980-2004), 2004, Vol 2 y seis Plegables de poesía, Su próxima publicación, En el país de las mariposas, (Antología poética 1980-2005) Vol. 3.

POETICA DE LA CIUDAD

Publicado: diciembre 22, 2006 en Antonio Acevedo Linares


Por ANTONIO ACEVEDO LINARES *

Una ciudad sin poesía es la anticiudad.

Rogelio Salmona

Una poética de la ciudad es el contenido de esta antología compilada por el escritor Gabriel Ayala Pedraza (Sic Editorial, 2006). La ciudad como el imaginario del poeta y de la literatura y su relación de odio, amor o fracaso con sus calles, sus árboles, sus plazas, sus edificios en una poesía urbana en la mejor tradición de la poesía moderna. Desde Charles Baudelaire la ciudad ha sido cantada por los poetas, desde cuando Paris era capital del mundo y por sus callejones vagaba el poeta maldito. Octavio Paz ha afirmado que Baudelaire es el primer poeta moderno porque es el primero que tiene conciencia de la función crítica de la poesía. Es la ciudad de Cavafis, Alejandria que inmortalizó en su poesía con sus muchachos que respiraban junto a su cuerpo desnudo. La ciudad atardecida con la sombra de sus edificios y su luna llena en las noches de invierno en el croquis de la poesía universal, nacional y regional. Pero la ciudad no es solamente sus calles y plazas y edificios, la ciudad es un estado de ánimo del corazón de quienes la habitan, una atmósfera, un paisaje, es la ciudad soñada por la magia de la poesía. La palabra proviene del vocablo latino civitas, que se refería a una comunidad autogobernada. En la antigua Grecia se denominaba a este tipo de comunidad independiente con el término ciudad-estado 1.

ESTA CIUDAD

Por Enrique Chaparro

Esta ciudad

la que nos habitó

conocida en todas las bitácoras

como el “lago incendiado”

por sus altos minares

sus mujeres tan suaves

como la arena presurosa

y sus mercaderes

en cuyos ojos arde la codicia.

Ah, ciudad poderosa

que como este desierto que nos traga

tapiaste los oasis

y todos se inclinaron ante ti.

Pero tus enemigos te robaron tu luna

ese remo de plata que besaban los locos

cuando sedientos de pasión

bajaban a las plazas

a beber y a danzar

y a maldecir tu gloria.

La ciudad como escenario e imaginario tienen en la poesía moderna su fuente de más profunda creación, la ciudad imaginada es la misma ciudad soñada de la creación literaria, a veces más verdadera y real que la ciudad que se esconde o ignora y que no está incluida en los planes turísticos. La mirada de la poesía, no obstante, sobre la ciudad quiere recrear ese paisaje y hacerla más visible desde la imaginación con una carga poética que la haga más humana y vivible. Desde las ciudades invisibles de Italo Calvino en la que construye un itinerario por ciudades imaginarias a partir de los viajes de Marco Polo, la ciudad es una construcción de la imaginación, que palabra a palabra como ladrillo sobre ladrillo se va edificando desde la literatura. En la ciudad habita la casa y en la casa habita el hombre y en el hombre habita la palabra que la sueña. El poeta sueña la ciudad porque la ama o también porque tiene una relación de amor y odio y quiere exorcizarla en la palabra, ese hábitat de la ciudad que es también el hábitat del hombre.

NORTE Y SUR

Por Ricardo Nieto

En algún lugar del sur

mientras se construía un barrio

hubo una venta de guarapo.

No había sombra

sino para cinco obreros

dos estudiantes

dos perros

y su dueño.

El barrio se terminó

de construir.

La venta de guarapo

desapareció con él

también su dueño

y sus dos perros.

De los cinco obreros

no supimos nada más

de los dos estudiantes

uno es arquitecto

y el otro ingeniero.

La ciudad ahora es

sólo Sur

El Norte ?

Allá

llevan a matar

la gente.

La ciudad con sus inmigrantes, sus colonias, sus zonas de tolerancia, sus cafés y moteles, sus vendedores ambulantes, estratificada y vigilada por las cámaras de seguridad. La ciudad sórdida de callejones peligrosos y bares donde se muele un tango o una ranchera, la de los niños hambrientos que duermen a las puertas de los bancos, la de las prostitutas y travestís que esperan en una esquina a sus clientes, la del vendedor de lotería o manzanas, la de los talleres de mecánica de hombres grasosos y oscuros de hollín, la de los embotellamientos de automóviles a mediodía, esa misma ciudad a la que el poeta mexicano Efraín Huerta declara su odio.

Te declaramos nuestro odio, magnifica ciudad.

A ti, a tus tristes y vulgarísimos burgueses,

a tus chicas de aire, caramelos y films americanos,

a tus juventudes ice cream rellenas de basura,

a tus desenfrenados maricones que devastan

las escuelas, la plaza Garibaldi,

la viva y venenosa calle de San Juan de Letrán.

La literatura como construcción de mundos o universos mediante el lenguaje tiene en la ciudad su más moderno tema de creación porque la existencia humana fundamentalmente transcurre en la ciudad, que es donde se alimenta su creador para dar origen a sus textos literarios, no obstante, la literatura que se ocupó del campo dejó obras maestras, como la de Juan Rulfo, que es una de las más bellas creaciones. En mi poesía he intentado retratar o recrear la ciudad en donde vivo y también las ciudades visitadas o revisitadas. La ciudad junto al mar, la ciudad a orillas de un río, la ciudad de calles empinadas y empedradas, la ciudad de la neblina, la ciudad que amanece y anochece entre las montañas etc.

BAJO LA LLUVIA

El hombre que escribe

éste poema es el que ahora

camina por esas calles

de su ciudad de parques de niños y agua

y que se detiene en ésta página

para escribir la ciudad

en la que bajo los semáforos

también se detiene en una esquina

la de casas de tejas rojas, la de olorosos

árboles de eucaliptos, la de las palomas

y las hormigas, la de las palmeras

y las muchachas, la de las cigarras

y las golondrinas, la ciudad que

escribe como camina

la ciudad del hombre bajo la lluvia.

El poeta que todos llevamos por dentro, lleva también una ciudad dibujada en su corazón, que es la misma donde por primera vez hizo el amor, vivió la infancia o conoció la muerte. La poesía ha salido a la calle y ha visto recorrer la niebla cuando ha escrito sobre la ciudad. Cada ciudad ha tenido a su poeta que le canta con furia o ironía, como a la Cartagena de Luís Carlos López o la que cantó con ternura y nostalgia Aurelio Arturo en su morada al sur, una ciudad soñada como un país.

A BUCARAMANGA

Por Raúl Moreno

Después de recorrer tus dulces calles

de alimentarme con toda la basura que botas

de pastar tu ruina de semáforos y pitos

recorro tu corazón Bucaramanga

inocente y sencilla como la flor de anturio

temerosa y caliente como la luz de las terrazas

tu luna te alumbra tímidamente

y eres absolutamente lúdica

te trasnochas al ritmo de rancheras y vallenatos

y enfermas cuando la sinfónica nacional toca en tus salas

eres ignorante y facilista

alimentas una masa inclemente de burócratas

que roban tu riqueza

y dilapidan en viajes interminables a la costa

y baratijas de Medellín

y para amoblar lujosos apartamentos

llenos de artesanías y bodegones

y estantes llenos de libros sin leer

y amarguras escondidas en las sábanas bordadas

y soledades que respiran el mismo contaminado

aire de mi ciudad

mi Bucaramanga inocente y fugaz.

Los poetas incluidos en esta antología van desde la visión de la ciudad de Holderlin, Saint John Perse, Maiakovsky, Verlaine, Rimbaud, Allan Poe, Jim Morrison, Guillen, Whitman, Quevedo, Rilke, Borges, Cortazar, Pessoa, Vallejo, Saramago, Cardenal, Garcia Lorca, etc hasta los poetas nuestros como Luis Vidales, Charry Lara, Roca, Maya, Luís Carlos López, Barba Jacob, Quessep, Maria Mercedes Carranza, Mario Rivero, etc junto con los poetas de nuestra aldea como Ernesto Camargo Martínez, Julio Gómez, Enrique Chaparro, Antonio Acevedo Linares, Ricardo Nieto, Raúl Moreno.

MACARABUNGA

Por Julio Gómez

Ciudad, enjambre de desarraigo

tajado por dos arroyos secos

poblada de pasos expulsados por el sobresalto

y arrojados al latifundio de la tristeza viva.

Crece vientre deforme con geografías

borradas por el miedo

ayeres de nube degollados por la noche de los mil días

y borrados por el vértigo de cristales fugitivos.

Palpo la piel de los días, remendados a la deriva

con la pinza del despojo

y un sordo jadear de formas y sonidos envuelve

las construcciones como un abanico

de colores rencorosos

levanta el brazo, cadáver de ala

arregla las poleas del aire, operario del sueño

vocifera la ortopedia de la fábrica

apuntala el tropel de la obediencia.

Labro mi máscara con creencias descompuestas

camino por el zaguán de la niebla que

desemboca en el muladar del olvido

antiguo vecindario de la calle 45 amarrado

a la última lágrima, desfiladero de epitafios

donde yace el fruto triturado por la nada

manicomio de luces petrificadas

con camisas de fuerza

doblo el ocaso y los barrotes enjaulando

los vientos con el visado de la infamia.

Perdí mi lengua de paladear derrumbes

esquivo la traición subvencionada

enquistada en la esquina

los tabuladores del gesto emboscan

la huella vagabunda

cuando te asomes al mundo respira delgado

el silencio está plagado de fuegos y puñales.

La poesía hace vivir a la ciudad y la ciudad vive en la poesía como la poesía recorre la ciudad como la niebla. El poeta o el hombre común y silvestre recorren la ciudad con furia y la maldicen pero también la enamoran como a una hembra que aman sobre la hierba o en las bancas de los parques públicos.

La relación entre poesía y ciudad determina una visión moderna de la literatura, una sensibilidad nueva al afrontar el quehacer poético con una nueva mirada en tanto la ciudad se va transformando y en ese sentido también se transforma la sensibilidad que la escribe. Con el establecimiento de nuevas formas de transporte el ritmo de las ciudades cambia como cambian los hábitos sociales y quiénes la escriben, la pintan o la fotografía tienen en ese renovado paisaje de la ciudad un material nuevo para la creación poética y artística.

Notas

1. Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003.

* Poeta y Sociólogo. Ha publicado: Arte erótica, 1988. Los girasoles de Van Gogh. Antología poética (1980- 1999) Vol 1, 1.999. CD, Poesía de viva voz, 2004. Atlántica, Antología poética (1980-2004)Vol 2, 2004 y seis Plegables de poesía. Su próxima publicación, En el país de las mariposas. Antología poética (1980-2005) Vol 3.